Ajuntament de l'Alcudia de Veo

Miércoles, Octubre 16, 2013 - 15:00
LA BATALLA DE LA SIERRA DE ESPADÁN

Alcudia de Veo, Veo, Benitandús y Xinquer formaban junto con los poblados del Castillo y Valle de Suera, los de Fanzara y los de Ahín, el llamado “Alcadiazgo de Eslida” que gozó por largo tiempo (alrededor de 283 años) de gran autonomía. Así y todo, durante este período fueron surgiendo conflictos, más o menos graves, por la cuestión de la pertenencia de estos lugares a la Corona o al Señorío de Segorbe; los pueblos de la Sierra habían sido entregados, aunque temporalmente, a varios aristócratas o instituciones y a estos no loes daba igual ser propiedad del Rey que del Duque; la mano de los Señores solía estar más cercana y parecía necesitar del apoyo de los musulmanes, después moriscos. Así pues, aquella primera convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes o moriscos, se había ido deteriorando, a lo que se añadió el tema de “su conversión a la fe cristiana que habían aceptado a su manera, siguiendo con las prácticas de siempre, islámicas”.

Este estado de cosas se manifestaba a través de los levantamientos musulmanes que se produjeron repetidas veces a lo largo de estos años en toda la Sierra. Durante la revuelta de 1248-1249, al intentar recuperar los castillos de Eslida y Veo, murieron unos quinientos hombres del ejército real; como consecuencia y penalización se exigía en 1257 un impuesto de 900 sueldos a la Sierra de Eslida, con Alcudia y Veo, lo cual provocó otra rebelión en 1275.

Esta y otras revueltas (en 1363 toda la Sierra caía en manos del rey de Castilla y se negociaba una nueva Carta puebla con los musulmanes en marzo de 1365, teniendo, de entre ellos, rehenes a personas importantes en los castillos de Eslida y Segorbe, donde llegaron a padecer hambre los sitiados), hicieron que el Castillo de Alcudia de Veo (junto con los demás de la Sierra) fuera deteriorándose de de 1342, o quizá había sido destruido en parte durante aquellas hostilidades; para su rehabilitación otra vez se exigieron varios impuestos a la población.

Todo salió a la luz claramente durante la llamada “Guerra de las Germanías”, en la que los moriscos lucharon a favor de los nobles, en lugar de ponerse a favor del pueblo. Al mismo tiempo los piratas del terrible Barbarroja amedrentaban las costas del Reino de Valencia y parecía que algunos moros de la Sierra les ayudaban. El vaso del conflicto iba llenándose con los nuevos impuestos, cargas, exenciones y servicios exigidos por los Señores y que aceleraban el estado de miseria y descontento entre los pueblos de esta Sierra, en los que afloraba por momentos un clima de violencia que preparaba la llamada “Batalla de la Sierra de Espadán”.

Las “sobremesadas” de Alcudia-Veo-Suera-Fanzara colectivamente pasaron de 461 a 573 sueldos y sólo el impuesto de las instituciones religiosas para Alcudia y Veo ascendía en 1526 a 160 sueldos y a pesar de que des de ese año las Mezquitas permanecieron cerradas, los impuestos siguieron pagándose al Duque de Segorbe hasta el final del siglo. El malestar cada día era más patente.

Así y todo, el comienzo del siglo XV fue bueno para Eslida y su Sierra. Se importaban tejidos de Valencia y la costa, pescando, queso, y cáñamo; se exportaba hierro, plomo y estaño de diversas minas de este término. Alcudia de Veo y su término eran comunidades agrícolas rurales que contaban también con artesanos y menestrales, comerciantes y mercaderes. Pero “lo bueno para los pobres… siempre suele durar poco”.

En la primavera de 1428 el río Mijares hizo una crecida catastrófica, dejando baldías unas 47 hectáreas de tierra, aguas abajo de Fanzara; para impedir el abandono y ayudar a la restauración, se redujo el impuesto del censo anual, pero la diferencia (de 1760 a 1000 sueldos) tuvo que ser pagada por las otras comunidades de la Sierra, durante un período de cinco años. En 1429 se aproximaba una nueva guerra con Castilla y en julio se ordenaban obras de restauración en los Castillos, entre ellos el de Alcudia de Veo; en 1430 (23 enero) se comunicó a la Sierra la creación de un impuesto especial de guerra de 4929 sueldos y se amenazó con confiscaciones si no se atenían a lo ordenado.

El orden social parecía deteriorado y, precisamente por la tensión económica; por lo que empezaron a proliferar en la Sierra bandoleros, criminales y ladrones que atemorizaban a estos pueblos, haciéndose famoso uno llamado “Hamet Maymó” natural de Ahín: a una mujer musulmana le robaron brazaletes de plata en un camino cercano a Ahín; se asaltó la casa de una mujer en un pueblo; una pareja de Xinquer fue declarada como fugitiva en 1448 por su incapacidad de pagar una cuantiosa deuda, etc.

La población de la Sierra disminuyó en un 30% entre 1415 y 1512. Eslida pasó de ser la villa más importante a convertirse en un pueblo secundario en 1451; su papel había sido usurpado por Fanzara, que se ubicaba en una posición más ventajosa para el comercio en el valle del Mijares.

Durante el siglo XVI las minorías musulmanas de la Sierra están continuamente condicionadas por las conversiones forzosas, la lucha étnica con la población cristiana y la expulsión. Nos encontramos en el año 1525, reinando Carlos I. Alcudia de Veo y todo este Valle vivía la desazón del momento que antecedía a la rebelión y a la guerra incierta.

LA BATALLA

El 16 de noviembre de 1525 las mezquitas de la Sierra fueron cerradas y el 8 de diciembre el rey-emperador Carlos I decreta que los musulmanes deben convertirse o emigrar; este mandato se modifica el 15 de enero de 1526, ordenando que el que no se convierta sea hecho esclavo y se le confisquen todos sus bienes; además se les prohibía vender sus joyas y se les obligaba a “oír los sermones de los predicadores cristianos, a entregar las armas y a llevar en los turbantes una media luna azul, y a descubrirse cuando pasara el Santísimo Sacramento, a no tener reuniones ni practicar su religión y cerrar las Mezquitas”.

Los musulmanes de Benaguasil desencadenan una revuelta que se extiende en marzo de 1526 a toda la Sierra de Espadán; ésta constituía el territorio más grande, habitado por moros, que quedaba en España. Eligieron como caudillo a un moro de Algar, llamado “Gargau”, que se autoproclamó rey con el nombre de “Zelim Almanssor”, organizando la guerra en toda la Sierra; bandas de musulmanes salen a las montañas para robar a los cristianos y a sus pueblos. El Duque de Segorbe, creyendo que los moros no eran capaces de organizarse, ataca con 4000 hombres en el valle de Almonacid, sufriendo 260 bajas y dispensándose su infantería que queda reducida a menos de 1000 hombres tiene que retirase a toda prisa y casi en solitario, a Segorbe.

En Onda se reúne, en el mes de julio, un segundo ejército real de unos 4000 hombres para atacar la Sierra por el norte, mientras unos 300 musulmanes se establecían en las laderas de los montes, al Este de Tales, organizando escaramuzas desde toda la cadena fortificada de Suera, Veo y Alcudia, que produce grandes bajas en ambos lados. El 21 de julio de 1526 un ataque cristiano toma la montaña con ligeras pérdidas y los musulmanes huyen perseguidos por el Valle de Veo hasta Ahín, donde distribuidos en siete posiciones diferentes se hicieron fuertes “con abundancia de piedras para defenderse y con gran determinación”; el 30 de julio de 1526 las fuerzas cristianas habían ocupado Ahín y Alcudia de Veo: “los nuestros tomaron dos lugares, que están al pie de la Sierra, que se llaman Ahín y la Alcudia de Veo, y después tomaron otro lugar que se llama Benihallí, en el que encontraron mucho trigo y otros alimentos y ropa, los cuales fueron saqueados”.

A finales de agosto los musulmanes atacan, sin éxito, el castillo de Suera, pero en cambio, repelen repetidamente los asaltos de los cristianos en las montañas de Alcudia de Veo y Ahín.

El 19 de septiembre de 1526 dos columnas de más de 7000 soldados (2500 eran veteranos alemanes al servicio del emperador) atacan simultáneamente entre Alcudia, Almedijar y Ahín; mueren unos dos mil musulmanes, mientras otros tantos son hecho prisioneros y vendidos en Valencia como esclavos.

Finalmente la Sierra –nuestra Alcudia de Veo, Veo, Xinquer, Benitandús…- quedaba desarmada, sus mezquitas derruidas, los libros del Corán quemados y sus habitantes obligados a convertirse al catolicismo. El botín que había sido sustraído ascendía a 200.000 ducados y estas comunidades tuvieron que pagar multas y se vieron privadas de sus tierras y cosechas.

El 19 de septiembre de 1526 desaparecía el último Reino de Taifas o “Alcadiazgo de Eslida”, al que pertenecía Alcudia de Veo. Tres largos siglos se cerraban detrás de la “Batalla de la Sierra Espadán”, que tuvo su escenario último precisamente en nuestro término. Alcudia de Veo, Veo, Benitandús y Xinquer, quedaron reducidos a la miseria que desembocaría, después de una infructuosa cristianización, en la definitiva “expulsión de los moriscos” en el año 1609.

Conocemos, pues, un nuevo capítulo de nuestra historia, que es, al mismo tiempo, la historia general de nuestra Sierra Espadán.

Lu Ma Mi Ju Vi Do
 
 
 
 
 
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